Beatus ille

Dejo atrás el huerto de Mallorca ¡Qué placer luminoso saborear tomates, sandías, calabacines y judías verdes que has regado con mimo! Ahí queda la mecedora en el porche, acunada por la brisa entre pinos y olivos, donde jugaste a bautizar estrellas con la sonrisa de 118 centímetros o donde echar el cigarrillo de medianoche. ¡CómoSigue leyendo “Beatus ille”